“Ser joven hoy en día no
es fácil”. A menudo oigo esa frase y yo me pregunto ¿no será la propia sociedad
la que nos complica la vida? Las expectativas que esperan de nosotros, la carga
de responsabilidades que quizá ni nos corresponden, los cánones de belleza, la
tecnología, etc.
Esta es una generación
agobiada, que parece no tener tiempo para todo lo que quiere hacer. Está
preocupada por cumplir las expectativas que los padres, los medios de
comunicación ensalzan y la sociedad en general carga sobre sus hombros, sin
tener en cuenta si son posibles o no. Porque algunas son efectivamente
imposibles. Debido a la presión, muchos se dejan llevar y viven una vida prestada,
una vida que los demás quieren que vivas por ellos. Parecen olvidar que
nosotros tenemos nuestras propias aspiraciones y sueños, que tener un poco de
ambición para nosotros mismos no es malo, que queremos llevar las riendas de
nuestra vida afrontando las dificultades.
Pero también, hay gente
joven despreocupada, con falta de ambición que vive a costa de los demás. Son
los llamados ninis. Jóvenes que ni estudian ni trabajan, solo se dedican a
“vivir de fiesta en fiesta”. A veces, pido perdón de antemano por la expresión,
me dan ganas de darles una patada en el culo a sus padres por permitírselo, por
convertirlos en la generación vaga, cuando lo que deberían hacer es enseñarles
que son la generación del futuro. ¿Por qué los adultos se empeñan en tratarnos
de holgazanes? Porque eso no es así, ¿qué pasa con los que estudiamos o nos
matamos del esfuerzo por encontrar aunque sea un trabajo sencillo? Por ello,
creo que es admirable la gente emprendedora que se lanza a conquistar el cielo…
eso si, sin olvidar dejar los pies en la tierra. Habrá jóvenes que triunfen y
otros que fracasen, pero no dejan de intentarlo aun tropezando una y otra vez
con la misma piedra.
Está
es una generación tecnológica. Ya no me sorprende ver a un grupo de jóvenes en
el que todos estén enganchados al móvil como un adicto a las drogas. Yo, que
soy de la época en la que se jugaba al escondite y que una de las pocas
máquinas era el tamagochi, me sorprendo que acepten la situación con una
normalidad alarmante. Los jóvenes están perdiendo la capacidad de comunicarse
como antaño por estar más centrados en la red social del momento. Pongo el
ejemplo de Facebook o Instagram: a veces me preguntan “qué pocos amigos o
seguidores tienes ¿no?” Y yo les respondo “¿para qué?”, si no conoceré a la
mayoría de ellos. Esto viene a demostrar que la gente joven tiene miedo a la
soledad y al aburrimiento. Se afanan en buscar “amigos” por Internet para
suplir ese vacío que no saben llenar de otra manera. Las relaciones ente los
jóvenes ya no son lo que eran, ya no son tan verdaderas.
Por tanto, ser joven es ser aventurero, soñador,
responsable, persistente, alegre, reflexivo pero también cobarde, inquieto,
pesimista, vago, ingenuo…. Todos somos distintos pero algo de cada adjetivo hay
en cada uno.


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