jueves, 10 de noviembre de 2016

LA GENTE JOVEN



“Ser joven hoy en día no es fácil”. A menudo oigo esa frase y yo me pregunto ¿no será la propia sociedad la que nos complica la vida? Las expectativas que esperan de nosotros, la carga de responsabilidades que quizá ni nos corresponden, los cánones de belleza, la tecnología, etc.

Esta es una generación agobiada, que parece no tener tiempo para todo lo que quiere hacer. Está preocupada por cumplir las expectativas que los padres, los medios de comunicación ensalzan y la sociedad en general carga sobre sus hombros, sin tener en cuenta si son posibles o no. Porque algunas son efectivamente imposibles. Debido a la presión, muchos se dejan llevar y viven una vida prestada, una vida que los demás quieren que vivas por ellos. Parecen olvidar que nosotros tenemos nuestras propias aspiraciones y sueños, que tener un poco de ambición para nosotros mismos no es malo, que queremos llevar las riendas de nuestra vida afrontando las dificultades.

Pero también, hay gente joven despreocupada, con falta de ambición que vive a costa de los demás. Son los llamados ninis. Jóvenes que ni estudian ni trabajan, solo se dedican a “vivir de fiesta en fiesta”. A veces, pido perdón de antemano por la expresión, me dan ganas de darles una patada en el culo a sus padres por permitírselo, por convertirlos en la generación vaga, cuando lo que deberían hacer es enseñarles que son la generación del futuro. ¿Por qué los adultos se empeñan en tratarnos de holgazanes? Porque eso no es así, ¿qué pasa con los que estudiamos o nos matamos del esfuerzo por encontrar aunque sea un trabajo sencillo? Por ello, creo que es admirable la gente emprendedora que se lanza a conquistar el cielo… eso si, sin olvidar dejar los pies en la tierra. Habrá jóvenes que triunfen y otros que fracasen, pero no dejan de intentarlo aun tropezando una y otra vez con la misma piedra.

         Está es una generación tecnológica. Ya no me sorprende ver a un grupo de jóvenes en el que todos estén enganchados al móvil como un adicto a las drogas. Yo, que soy de la época en la que se jugaba al escondite y que una de las pocas máquinas era el tamagochi, me sorprendo que acepten la situación con una normalidad alarmante. Los jóvenes están perdiendo la capacidad de comunicarse como antaño por estar más centrados en la red social del momento. Pongo el ejemplo de Facebook o Instagram: a veces me preguntan “qué pocos amigos o seguidores tienes ¿no?” Y yo les respondo “¿para qué?”, si no conoceré a la mayoría de ellos. Esto viene a demostrar que la gente joven tiene miedo a la soledad y al aburrimiento. Se afanan en buscar “amigos” por Internet para suplir ese vacío que no saben llenar de otra manera. Las relaciones ente los jóvenes ya no son lo que eran, ya no son tan verdaderas.


            Por último, quería hablar de la belleza. ¿Qué joven no se ha deleitado con un bonito amanecer o un mar en calma? Seguramente todos. Pero ¿y la que concierne a nosotros mismos, nuestro físico? Hoy en día es habitual que muchos se lamentan por un ideal de belleza que no existe. Envidian los cánones de belleza que pueden verse entre los modelos. Es cierto que es bueno que cuidemos la apariencia exterior, pero no hasta el punto de parecer esqueletos que de un momento a otro van a desfallecer. La gente joven parece que se ha quedado con la idea de que el físico “abre más puertas” que la personalidad. Los jóvenes deberían reflexionar que es más duradero, ¿la belleza o lo que somos interiormente? George Sand dijo una vez:  " La belleza exterior no es más que el encanto de un instante. La apariencia del cuerpo no siempre es el reflejo del alma."


        Por tanto, ser joven es ser aventurero, soñador, responsable, persistente, alegre, reflexivo pero también cobarde, inquieto, pesimista, vago, ingenuo…. Todos somos distintos pero algo de cada adjetivo hay en cada uno.







 

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