Antes de
empezar, ¿sabéis que significa la palabra “ohana”? ¿No lo sabéis? ¿O no lo
recordáis? Pues significa “familia” y tu familia nunca te abandona. ¡Ay la
familia! La familia es lo más maravilloso que una persona pueda llegar a tener.
Es el primer entorno donde se aprenden los valores, costumbres y donde recibes amor,
cariño y afecto.
Pero,
¿qué es realmente la familia? En estos tiempos, con la sociedad en constante
cambio, el concepto de familia se ha desligado de lo tradicional. Y demasiado,
hasta el punto de existir una brecha ya insalvable. La familia ha adquirido
nuevos conceptos como puede ser familia compuesta por dos personas del mismo
sexo, una madre soltera, adopción…
Por
tanto, no estoy hablando solo de familia biológica. No siempre es en ésta donde
se recibe el cariño que nosotros como humanos que somos necesitamos. Os habéis preguntado alguna vez
¿se puede considerar marido a un hombre que maltrata a su esposa? ¿O madre a
una mujer que obliga a su hija o hijo a prostituirse? ¿Se les puede considerar
realmente familia? A día de hoy, todavía no ha pasado un día sin que escuchara
noticias de este tipo: en el que padres, abuelos u otros parientes abusan, pegan o incluso asesinan a otro
pariente como puede ser un hijo. Y me horroriza. De hecho, hace poco leí una
noticia que me escandalizó, o mejor dicho, me dejó impactada. En ella se
explicaba que una madre y una abuela obligaban a su hija/nieta a prostituirse,
a comportarse como una puta. Por ello, no dejo de preguntarme cómo puede haber
tanta maldad dentro de una familia, cuando en ella lo único que debería
respirarse es amor y no terror ante por ejemplo, el siguiente movimiento que
hará tu padre cuando llegue borracho a casa.
Ahora, imaginemos
a un niño que está en un orfanato y entonces una familia le adopta. A partir de
ese momento tiene un padre, una madre, hermanos, abuelos… ¡incluso un perro! Y
estas personas no son sus parientes de sangre. Efectivamente, ni la biología ni
la genética les relaciona. Lo que les conecta es el amor que se demuestran
entre unos y otros. Amor verdadero, del bueno, que no se puede fingir. Creo que
eso es lo que permite que una familia lo sea realmente. O puede darse el caso
de que a este niño le adoptan dos personas del mismo sexo… ¡y tiene unos
padres!
De esta
manera - con estos dos ejemplos - me reafirmo, en mi opinión de que la familia
no siempre la constituyen miembros biológicos.
Esta es más bien, aquella donde uno perciba que se le ama.
Yo tengo
la suerte de tener la familia que tengo. Siento que todos vomitan respeto, pero
sobre todo amor por mí. A veces tanto que me empalago y me empacho, aún así no
la cambiaría por nada del mundo. Todos respetan mis opiniones, mis gustos y mis
rarezas. Me han guiado y me he apoyado en ellos a lo largo de mi vida. Son una
pieza importante – como un rompecabezas- que me han hecho ser parte de lo que
soy hoy; porque por otro lado, también están mis amigos, a los que quiero mucho
y los considero mi otra familia. Entre todos son mi brújula e inspiración para
alzarme y volar alto. Con ellos siento que puedo hacer cualquier cosa que me
proponga. Una familia nunca debe cortar las alas, sino ayudar a extenderlas.
Por ello, ¿quién puede evitar enamorarse de su propia familia, a la cual pertenece?
Yo no ¿y tú?
Ahora me
doy cuenta de que realmente nunca he valorado de verdad lo que tengo. Puede que
mi familia no sea perfecta, todos discutimos, nos peleamos y en ocasiones
incluso dejamos de hablarnos, pero al final el amor no deja nunca de estar ahí.
¡CUIDA A TU FAMILIA, ES UN TESORO!

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