viernes, 11 de noviembre de 2016

OHANA



Antes de empezar, ¿sabéis que significa la palabra “ohana”? ¿No lo sabéis? ¿O no lo recordáis? Pues significa “familia” y tu familia nunca te abandona. ¡Ay la familia! La familia es lo más maravilloso que una persona pueda llegar a tener. Es el primer entorno donde se aprenden los valores, costumbres y donde recibes amor, cariño y afecto. 

Pero, ¿qué es realmente la familia? En estos tiempos, con la sociedad en constante cambio, el concepto de familia se ha desligado de lo tradicional. Y demasiado, hasta el punto de existir una brecha ya insalvable. La familia ha adquirido nuevos conceptos como puede ser familia compuesta por dos personas del mismo sexo, una madre soltera, adopción…

Por tanto, no estoy hablando solo de familia biológica. No siempre es en ésta donde se recibe el cariño que nosotros como humanos que somos  necesitamos. Os habéis preguntado alguna vez ¿se puede considerar marido a un hombre que maltrata a su esposa? ¿O madre a una mujer que obliga a su hija o hijo a prostituirse? ¿Se les puede considerar realmente familia? A día de hoy, todavía no ha pasado un día sin que escuchara noticias de este tipo: en el que padres, abuelos u otros parientes  abusan, pegan o incluso asesinan a otro pariente como puede ser un hijo. Y me horroriza. De hecho, hace poco leí una noticia que me escandalizó, o mejor dicho, me dejó impactada. En ella se explicaba que una madre y una abuela obligaban a su hija/nieta a prostituirse, a comportarse como una puta. Por ello, no dejo de preguntarme cómo puede haber tanta maldad dentro de una familia, cuando en ella lo único que debería respirarse es amor y no terror ante por ejemplo, el siguiente movimiento que hará tu padre cuando llegue borracho a casa.

Ahora, imaginemos a un niño que está en un orfanato y entonces una familia le adopta. A partir de ese momento tiene un padre, una madre, hermanos, abuelos… ¡incluso un perro! Y estas personas no son sus parientes de sangre. Efectivamente, ni la biología ni la genética les relaciona. Lo que les conecta es el amor que se demuestran entre unos y otros. Amor verdadero, del bueno, que no se puede fingir. Creo que eso es lo que permite que una familia lo sea realmente. O puede darse el caso de que a este niño le adoptan dos personas del mismo sexo… ¡y tiene unos padres!

De esta manera - con estos dos ejemplos - me reafirmo, en mi opinión de que la familia no siempre  la constituyen miembros biológicos. Esta es más bien, aquella donde uno perciba que se le ama.


Yo tengo la suerte de tener la familia que tengo. Siento que todos vomitan respeto, pero sobre todo amor por mí. A veces tanto que me empalago y me empacho, aún así no la cambiaría por nada del mundo. Todos respetan mis opiniones, mis gustos y mis rarezas. Me han guiado y me he apoyado en ellos a lo largo de mi vida. Son una pieza importante – como un rompecabezas- que me han hecho ser parte de lo que soy hoy; porque por otro lado, también están mis amigos, a los que quiero mucho y los considero mi otra familia. Entre todos son mi brújula e inspiración para alzarme y volar alto. Con ellos siento que puedo hacer cualquier cosa que me proponga. Una familia nunca debe cortar las alas, sino ayudar a extenderlas. Por ello, ¿quién puede evitar enamorarse de su propia familia, a la cual pertenece? Yo no ¿y tú?

Ahora me doy cuenta de que realmente nunca he valorado de verdad lo que tengo. Puede que mi familia no sea perfecta, todos discutimos, nos peleamos y en ocasiones incluso dejamos de hablarnos, pero al final el amor no deja nunca de estar ahí. ¡CUIDA A TU FAMILIA, ES UN TESORO!

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